Col-Bra_microscopia da montaña

JOSÉ ZAPATA GARCÍA

Soy un investigador y creador nómada e interdisciplinario. A través del movimiento permanente busco evadir los regímenes disciplinares y escópicos que condicionan la mirada. Actualmente resido en Belo Horizonte, Brasil; antes viví en la Sabana de Bogotá, crecí en una familia antioqueña y nací en Bucaramanga. Psicólogo de formación, magíster en Políticas Públicas y doctorando en Artes, soy también fotógrafo por vocación. He recibido becas y realizado trabajo fotográfico en Brasil, India y Colombia. Mi investigación se centra en los efectos del extractivismo mineral en la configuración de los paisajes.

PROYECTOS FOTOGRÁFICOS

Palimpsestos del (des)paisaje Extractivista

Esta serie indaga en la forma en que el polvo mineral, los residuos de explotación y las propias piedras preciosas se sedimentan sobre los paisajes mineros, transformándolos en superficies veladas donde lo visible y lo oculto mantienen una tensión constante. Las imágenes revelan un paralelo entre las cicatrices que la minería deja en la tierra y aquellas que se imprimen en la representación fotográfica: el material extraído termina por colonizar su propia representación.

 

En regiones como el occidente de Boyacá (Colombia), Minas Gerais, Bahía  y Goiás (Brasil), la extracción de esmeraldas ha reconfigurado históricamente no solo el territorio, sino también las dinámicas que lo habitan. Más allá de su dimensión económica, este fenómeno responde a una lógica en la que el paisaje es reducido a su capacidad productiva, mientras otras formas de relación con el espacio son desplazadas. La esmeralda, elevada a símbolo de opulencia, encubre así las transformaciones y conflictos que su explotación genera.

 

Propuesta estética que convierte el paisaje esmeraldero de Colombia y Brasil en un archivo vivo de conflicto y resistencia. Cada montaje, cada encuadre y cada intervención digital actúan como una capa añadida al palimpsesto del paisaje, en una reescritura permanente capaz de visibilizar la persistencia de los regímenes coloniales de representación y, a la vez, de interrumpirlos mediante asociaciones no lineales, desvíos y superposiciones críticas. La fotografía no funciona como ilustración de un relato previo, sino como un acto que rearticula las relaciones entre tierra, cuerpo y mirada.

 

El trabajo explora esta condición a través de imágenes donde el polvo actúa como un filtro, una capa que, al opacar, revela. La materialidad del proceso extractivo —con su carga ecológica, social y política— se hace presente en la superficie fotográfica, invitando a una reflexión sobre los modos en que la explotación deja su huella tanto en el territorio como en su representación.

Tránsito Silente

Esta serie captura momentos de la vida cotidiana y ritual, enfocándose en las figuras de espaldas: sujetos que avanzan, rezan o trabajan, sin mostrarnos su rostro, como metáfora del desplazamiento y del nomadismo contemporáneo. La perspectiva trasera invita a la reflexión sobre la atención y la concentración, destacando la presencia activa sin imponer la mirada del observador. El uso del negativo fotográfico refuerza la idea de lo que se deja atrás, de la memoria invertida y de los rastros que permanecen aunque invisibles. Cada imagen es un acto de desapego: lo que se registra es tanto presencia como ausencia, movimiento como quietud, memoria como olvido.

Ferromorfosis

Un territorio donde el hierro devora el horizonte. La mina a cielo abierto se expande como un cráter inagotable, y en su interior, casi una ciudad entera se levanta, hecha de polvo y metal. El ferro está en todas partes: en el aire que se respira, en la tierra que se pisa, en los muros teñidos de rojo.

 

Los árboles, parecen ahora forjados con ferro: sus troncos se endurecen, sus hojas se oxidan, y en sus ramas se posa el mismo polvo que cubre techos y pieles. La vida cotidiana transcurre bajo un cielo impregnado de partículas metálicas.

 

Los cuerpos se vuelven porosos al óxido, y la memoria se impregna de un brillo opaco, inacabable. Allí, cada gesto está marcado por la lenta metamorfosis del paisaje: la ferromorfosis, donde la ciudad y la naturaleza misma se convierten en mineral, y el polvo de ferro funda una nueva piel común.

Incorporação

Esta serie fotográfica se adentra en la Quimbanda, en la casa de Tranca Ruas e Maria Padilha, del sacerdote Ertsem Said Junior, en Belo Horizonte. Se trata de una religión de origen africano en Brasil, presentada aquí como un universo de imágenes donde lo visible y lo invisible se entrelazan.

 

El trabajo se centra en dos elementos fundamentales de su práctica ritual: por un lado, las incorporaciones, momentos en los que los fieles reciben a sus Exús —espíritus de poderosos muertos, tutelares y personales que guían y protegen—, revelando en sus gestos, cuerpos y miradas la intensidad de una presencia compartida; por otro, el calderón y las ofrendas que acompañan los toques de Quimbanda, condensando la materialidad de la fe en fuego, humo, bebidas, tabacos, comidas y colores que sostienen el vínculo entre vivos y muertos.

 

Lejos de un registro meramente etnográfico, esta propuesta busca generar un palimpsesto visual en el que la fotografía deviene mediación poética: fragmentos de cuerpos en trance, rostros atravesados por el misterio, objetos impregnados de fuerza ritual. Cada imagen explora la tensión entre lo íntimo y lo colectivo, lo secreto y lo expuesto, poniendo en escena un paisaje espiritual donde los Exús se hacen carne y el calderón arde como corazón de la ceremonia.