14 Ago Patrimonio, pátina y percepción: Conservación y revitalización urbana del monumento a José María Córdova en San Antonio de Pereira.
José-Gabriel Zapata-García 1
Luis Fernando Zapata Zapata 2
El análisis de la escultura pedestre del General José María Córdova requiere, antes que una lectura puramente iconográfica, una comprensión de su ontología material. Ejecutada en bronce fundido bajo la influencia de las casas de fundición españolas entre el siglo XIX y XX en la casa de fundición Codina Hermanos, la obra encarna una tradición donde la pátina artificial inicial formaba parte indisoluble de la propuesta plástica. Como advierte Phoebe Dent Weil (1976) en su revisión histórica sobre la práctica del patinado, este procedimiento no era un acabado accesorio, sino una decisión técnica y estética consciente: los escultores y fundidores clásicos buscaban predeterminar la interacción del metal con la luz ambiental y proteger la aleación base a través de oxidaciones controladas.
Al ser emplazada originalmente sobre un pedestal de gran formato en la Plaza de la Libertad de Rionegro, la escultura operaba bajo un régimen estético de distancia jerárquica. La materialidad del bronce y la rigidez de su soporte arquitectónico funcionaban de manera conjunta para monumentalizar la memoria institucional. El metal, en los términos históricos analizados por Weil, debía resistir el tiempo físico y mantener una dignidad cromática específica que denotara la perennidad del prócer.

El traslado de la obra en la década de 1960 hacia el Parque de San Antonio de Pereira supuso su inserción en un ecosistema urbano radicalmente distinto, lo que desencadenó dinámicas de apropiación social y, de manera simultánea, procesos lesivos de alteración material. Desde la perspectiva de Ilse Cimadevilla y Carolusa González (1996), la aplicación de la teoría de la restauración a objetos metálicos exige un diagnóstico que entienda la superficie de la pieza como un documento estratigráfico vivo. Las “huellas de uso” populares —como la pérdida de su espada— corren paralelas a las “huellas de mantenimiento” institucional inadecuado que caracterizaron las sucesivas remodelaciones del parque.
En lugar de aplicar protocolos de conservación, las intervenciones urbanas informales asimilaron la escultura al mobiliario público, al punto de que la escultura terminó enterrada bajo tres capas de pintura (esmaltes y acrílicos) y grafitis. Esta acumulación de materia polimérica representa, según los estudiosos de la restauración del bronce, el peor de los errores si se quiere exaltar el monumento. Al recubrir el bronce con pintura ordinaria, se anula la refracción de la luz sobre el metal, se oculta el modelado del escultor y se genera un sello impermeable artificial.

La salvaguarda de un monumento arqueológico, artístico e histórico exige proteger rigurosamente tanto su integridad física como la verdad de su lectura estética original frente a las distorsiones del tiempo. Al confrontar el estado actual de la efigie se activa la denominada “regla de oro” de la restauración metalúrgica: si la pátina original es estable, debe conservarse; si ha sido desvirtuada por recubrimientos ajenos (pintura acrílica, grafitis), se debe proceder a la restauración mediante repatinado químico o térmico para su estabilización frente a la corrosión atmosférica. Así, la normativa internacional como la Carta del Restauro y los documentos doctrinales del ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios) valida éticamente la remoción absoluta de los estratos pictóricos añadidos informalmente en las remodelaciones edilicias de San Antonio de Pereira, elevando la eliminación de estos agentes extraños de una opción técnica a un mandato metodológico para la salvaguarda del bien patrimonial.
La actual planificación de la intervención urbanística en San Antonio de Pereira abre la oportunidad metodológica de ejecutar este proceso de restauración. Bajo esta lógica, la repatinación es, además de necesaria en términos del proyecto de transformación del espacio público, el procedimiento técnico adecuado para el trato estético y arqueológico del monumento, pues expone la historia que solo el metal puede conservar. A diferencia de la pintura, que estanca y falsea la superficie, el metal interactúa vivamente con el tiempo y el entorno; el repatinado devuelve a la superficie los vestigios de su fundición original, las texturas del modelado y la dignidad de su envejecimiento histórico.
Sin embargo, esta operación no busca un retorno nostálgico e imposible a un estado de pureza original. Es aquí donde la Teoría Contemporánea de la Restauración de Salvador Muñoz Viñas (2003) dota de pleno sentido al proyecto urbano. Muñoz Viñas propone que la restauración es una actividad orientada al sujeto que observa, cuyo fin es optimizar las funciones comunicativas y el valor de uso del objeto para su comunidad presente.
Si bien la obra representa formalmente a una figura de la historia nacional colombiana y orgullo Antioqueño, en la cotidianidad del corregimiento opera fundamentalmente como un objeto de percepción. La intervención en la escultura, por lo tanto, no se justifica únicamente por la física del bronce, sino porque al retirar el velo plástico de las tres capas de pintura y restablecer la dignidad del metal a través del repatinado, se purifica el canal perceptivo entre el habitante y la obra. En los términos de Muñoz Viñas, se interviene el objeto para preservar la carga de significados e identidades que las personas han depositado en él. El repatinado del “Córdova de San Antonio” se consolida, en última instancia, como una acción urbanística crítica: un equilibrio donde la ciencia metalúrgica (Hughes, Weil), la norma institucional (Carta del Restauro, ICOMOS) y la teoría crítica (González Tirado, Muñoz Viñas) confluyen para devolverle a la ciudadanía un catalizador limpio y potente de su memoria colectiva.
Psicólogo; Mg. Gobierno y política públicas; doctorando en Artes por la Universidade do Estado de Minas Gerais (Brasil); Estancia doctoral en la Facultade de Belas Artes da Universidade Federal de Minas Gerais (Brasil).Becario CAPES y FAPEMIG.
Médico; Artísta interventor.
Weil, Phoebe Dent. (1976). “A Review of the History and Practice of Patination”. En: B. F. Brown (Ed.), Proceedings of a Seminar on Corrosion and Metal Artifacts: A Dialogue between Conservators and Archaeologists and Corrosion Scientists held at the National Bureau of Standards, 1976 (National Bureau of Standards Special Publication 479). Washington, D.C.
Cimadevilla, Ilse y González, Carolusa. (1996). “La teoría de la restauración aplicada en la intervención de objetos metálicos”. Imprimatura, revista de restauración (México), No. 12.1
[1] Carta del Restauro. (1972). Lineamientos y principios normativos para la conservación y restauración de bienes culturales. Roma, Italia.[1] ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios). Documentos doctrinales y cartas internacionales para la conservación del patrimonio cultural.
[1] Muñoz Viñas, Salvador. (2003). Teoría Contemporánea de la Restauración. Madrid, España: Editorial Síntesis.















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